“Oca”: la peregrinación como metáfora existencial
- Francisca Catalán
- hace 3 días
- 2 min de lectura
Oca es una road movie que muestra el viaje espiritual y físico de Rafaela, una monja en sus 20 's que tiene visiones y pertenece a una congregación en desmedro. Por ello, debe peregrinar para pedirle ayuda al nuevo arzobispo, pero en el camino sufre de incidentes y conoce gente que pondrán en duda su fe.
La película inicia con extractos de las visiones de Rafaela. Vemos cómo ella se complica por entender el significado, por interpretarlos como corresponde y prever alguna situación, pero ¿es Dios hablándole o son solo ensoñaciones? Sus compañeras monjas no le creen mucho y la juzgan, causando una distancia afectiva entre ellas y sometiéndola a situaciones incómodas, como la peregrinación hacia una tierra desconocida.
A la par, se muestran más personajes viajando hacia la misma ciudad, pero en distintos tiempos, caminos y vivencias. En este punto, el espectador podría creer que la película trata simplemente de las dificultades de viajar. No obstante, esta percepción cambia cuando la monja aparece en la vida de los peregrinos como una señal de Dios, ya sea para bien o para mal, y viceversa. Aquí se entiende que la trama es sobre la fragilidad de la fe.
La directora Karla Badillo representó la espiritualidad a través de planos abiertos que muestran la inmensidad de aquellos espacios que corresponden a Dios para los creyentes, como el cielo y paisajes luminosos. A la par que reflejaba el existencialismo a través del guion y tratamiento de cámara porque, entre la amplitud de las lomas y la soledad del camino, la existencia de una misma se vuelve absurda. A causa de ello, Rafaela, y otros personajes femeninos, se convierten en críticas de sus vidas durante la peregrinación.

Para Badillo era importante destacar la libertad y poder de decisión de las mujeres en Oca, y sin duda lo consiguió. El valor de aquello recae en que históricamente ha sido difícil construir roles femeninos complejos, y al intentarlo, los guionistas se van a extremos, donde son personajes muy frágiles o sumisos, sobre todo en contextos machistas y religiosos. Nunca se le da chance a que las mujeres duden de sus decisiones y que, aún así, quieran persistir con ellas en el tiempo. Entonces, aquí somos testigos de que las monjas, incluso cuando demuestran estar seguras de su fe, esconden cuestionamientos, inseguridades y ganas de rendirse; porque es complejo creer cuando la vida te desafía, pero también es difícil no sentir esperanzas por algo.
Por ello, recomiendo la película a quienes dudan de sí mismos o se sienten pérdidos en la vida y buscan aquellas respuestas en caminatas largas por la ciudad. Esto porque, a pesar de tener un final confuso, en el desenlace somos conscientes de la evolución emocional de los personajes, donde te das cuenta que es necesario atravesar momentos de debilidad, cuestionamientos y soledad para crecer como persona y saber qué necesitas en la vida.






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