“Don’t Look Back in Anger”: perdonar para seguir adelante
"Oasis", uno de los grupos más influyentes del britpop en los años 90, estremeció al mundo cuando anunció su separación. Tras un distanciamiento que tomó 15 años para reconciliarse, vuelve a emocionarnos como si fuera la primera vez con la película documental "Don’t Look Back in Anger".
Poco a poco somos incluidos en la historia, provocando que nos mantengamos expectantes como testigos de todo lo que ha sucedido y de lo que pocas veces se ha hablado, incluido el concierto de reunión llamado "Oasis Live ’25".
Los hermanos Gallagher estuvieron presentes en la avant premiere realizada en la 83.ª edición del Festival de Venecia y en la de Reino Unido, donde demostraron que están más unidos que nunca. La película, más tarde durante este mismo año, se sumará a la plataforma de streaming Disney+.
La cinta construye una emoción que se desarrolla a través de capas durante los 123 minutos de duración, entrelazando los momentos de reflexión de los hermanos Gallagher con experiencias de fans a lo largo de todo el mundo, quienes nos dan a conocer cómo han encontrado en “Oasis” comprensión y acompañamiento junto con fragmentos de los conciertos dados.
Hemos podido ver cómo los fans experimentan emociones genuinas que los llevan a conectar con otros que se sienten de la misma manera.
Desde el inicio experimenté una sensación de euforia que hace mucho tiempo no sentía al ver una película. El trabajo de edición y la gama de colores de la película la hacen exquisita a nivel visual.
Pero también, dentro de la historia, nos encontramos con reacciones de Liam y Noel profundamente humanas, haciendo que lleguemos a conectar con la espontaneidad y naturalidad de decir las cosas, haciendo que muchos en la sala de cine riéramos.
Pero más allá de la excelente selección musical del film, no podemos olvidar que el tema central de la película es el perdón, algo que muchas veces decidimos pasar por alto para continuar con nuestra historia, pero no somos conscientes de que, al negarnos a perdonar a alguien, nos estamos “envenenando”, haciéndonos cargar con una mochila de resentimiento o con una “algo” que se siente como un peso extra que se agrega a nuestras vidas.
Pero a veces no se trata solo de perdonar a otras personas, ya sea familia, amigos o personas que alguna vez fueron parte de nuestras vidas y ya no lo son; Sino que debemos ir más allá y reflexionar que, a veces, simplemente la persona que debemos perdonar somos nosotros mismos.
No puedo negar que me sentí demasiado conectada con la historia. Me encontraba tan inmersa en todo lo que estaba viendo que, por un segundo, alcancé algo que jamás imaginé: lograr la catarsis. Allí estaba yo, sentada mirando la pantalla, cantando las míticas canciones y llorando en silencio en la penumbra de la sala de cine, como si cada una de las letras me hablara de manera directa.
Y sucedió algo que no esperaba: ser capaz de conectar a través de la pantalla y sentirme como el resto de fans, encontrando comprensión en la música de “Oasis”.
Y para el final de la reflexión final sobre la película me gustaría recordar una frase que Liam menciona y en la que sigo pensando, debido a que me hizo mucho sentido: “Oasis man. Oasis saves”.
Definitivamente al film le asigno la calificación máxima, 5/5 estrellas.







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